Pedro Mateo habla sobre el preludio Nº4 Op. 28 de Frédéric Chopin

Chopin en Mallorca

“La nuit, on entend des chants et le son des guitares pendant des heures entières…”

Palma, 15 de noviembre de 1838

La estancia de Chopin en Valldemossa

:contentReference[oaicite:0]{index=0} residió apenas 3 meses durante el invierno de 1838-39 en la isla de :contentReference[oaicite:1]{index=1} junto a la escritora :contentReference[oaicite:2]{index=2} y sus dos hijos, en busca de un clima más favorable que el de París.

Tras diversas vicisitudes acabaron instalándose en la hermosa :contentReference[oaicite:3]{index=3}, que había sido desalojada de sus monjes en 1835 debido a la desamortización de Mendizábal. Hemos recibido abundante información sobre lo que vivieron en aquellos días gracias al libro «Un invierno en Mallorca» de la propia Sand y a las numerosas cartas que Chopin escribió y recibió.

Los 24 preludios op. 28

Durante esos meses, Chopin terminó de componer sus 24 Preludios op. 28 en todas las tonalidades, tal como ya había hecho :contentReference[oaicite:4]{index=4} en sus colecciones de preludios y fugas. Desde Valldemossa envió el manuscrito a su editor en París.

Preludio nº 4 en mi menor

El Preludio nº 4 en mi menor se ha mantenido desde su creación como una de las piezas más reconocidas y, al mismo tiempo, más enigmáticas del compositor. Incluso sonó en una transcripción para órgano durante su funeral apenas una década después.

El lento lamenti de la melodía, junto con los ambiguos y dolorosos pulsos de la mano izquierda, llenos de cromatismo y en ocasiones prácticamente imposibles de analizar armónicamente, convierten esta breve pieza en una de las más comentadas del autor.

La influencia de la guitarra

La carta que Chopin escribió a su amigo Fontana el 15 de noviembre de 1838, los dibujos de guitarristas locales realizados por el hijo de George Sand, e incluso el hecho de que la pieza comience utilizando las cuerdas agudas al aire de la guitarra en el acompañamiento, nos invitan a imaginar a Chopin capturando el espíritu de este instrumento en las teclas del piano, como ya hiciera :contentReference[oaicite:5]{index=5} y más tarde :contentReference[oaicite:6]{index=6}.

Transcripciones y legado

Desde la temprana transcripción de :contentReference[oaicite:7]{index=7}, en la que invirtió el registro de las voces, hasta versiones posteriores para dúo, los guitarristas no han dejado de sentirse fascinados por la música de Chopin y por este preludio en particular.

A pesar de ser autor de probablemente algunas de las obras pianísticas más idiomáticas jamás escritas, grandes guitarristas como :contentReference[oaicite:8]{index=8}, :contentReference[oaicite:9]{index=9}, :contentReference[oaicite:10]{index=10} o, más recientemente, :contentReference[oaicite:11]{index=11} adaptaron algunas de sus piezas para su instrumento con gran éxito.

Una experiencia de grabación única

Grabar esta magnífica y extremadamente fiel transcripción de :contentReference[oaicite:12]{index=12} junto a él, rodeados de los objetos personales y manuscritos de Chopin, fue una experiencia única y mágica que nunca olvidaremos.

Agradecimientos

Gracias a todo el equipo de Knobloch por hacerlo posible.

Pedro Mateo González

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