Serie México. Abel García interpreta tres piezas para guitarra de Carlos Chávez.

Las tres piezas para guitarra de Carlos Chávez son las primeras obras escritas para este instrumento en el siglo XX en México dentro del estilo o lenguaje nacionalista.

THREE PIECES FOR GUITAR es una obra emblemática para la guitarra clásica mexicana, que emula los sonidos y recuerdos de la música del México prehispánico, del México indígena. Carlos Chávez nos transmite mediante estas tres piezas las danzas, canciones, música de rituales, cantos sacerdotales prehispánicos, ritmos y contrapuntos, así como tímbricas que generan paisajes sonoros que evocan el México anterior a la conquista.

Pieza I: Largo – Poco allegro

Esta primera obra inicia con una breve introducción con un centro tonal que pasa a convertirse en canción, construida mediante una escala pentáfona desde ese mismo centro tonal. La canción presenta una melodía simple con un contrapunto sencillo que da paso a la danza mediante un cambio rítmico presente en toda esta sección. Estas diferencias se manifiestan a través de cambios de compás entre 9/8 y 12/8, así como continuos intervalos disonantes de séptima mayor y octavas aumentadas, alcanzando un clímax rítmico y sonoro que conduce a una pequeña coda que, mediante intervalos de quintas justas y tempo largo, nos remite a la introducción.

Pieza II: Tranquillo

La segunda obra, a pesar de tener una forma muy clásica A-B-A y coda, es en cuanto a lenguaje la más indígena de todas, haciendo una clara referencia a los cantos sacerdotales realizados durante rituales prehispánicos o ceremonias de carácter religioso. Comienza con un preludio o introducción a modo de ritual, para después desarrollar un contrapunto que evoca los cantos libres prehispánicos. Posteriormente da paso a un desarrollo más dinámico que rítmico, regresando finalmente al tema inicial y concluyendo con una coda en forma de ecos dentro del canto contrapuntístico.

Pieza III: Un poco mosso

Esta última pieza es la que aporta mayor coherencia a la obra en su conjunto, ya que presenta temas e intenciones ya utilizados en las dos piezas anteriores. Aquí encontramos una gran variedad de contrastes rítmicos, melódicos, dinámicos y tímbricos. Aparece un tema enérgico con un contrapunto sencillo que desemboca en rasgueos y arpegios, al igual que en la danza de la primera pieza. Posteriormente, de forma drástica, se pasa a una sección melódicamente simple que recuerda los cantos de la segunda pieza, pero con contrastes rítmicos mucho más marcados. Se llega así a la última gran sección, que se divide en dos partes: una reexposición de materiales y una pequeña coda con la indicación dinámica ff sempre, que aporta un gran impulso sonoro y rítmico a la obra, finalizando con acordes abiertos y una melodía muy aguda, característica del estilo de Chávez.

Carlos Chávez es reconocido como uno de los máximos compositores de México por ser uno de los grandes representantes del movimiento nacionalista mexicano. Aunque su estilo evoluciona a lo largo de sus distintas etapas compositivas, podemos identificar elementos recurrentes en su música (especialmente en su primera etapa), considerados como indígenas, fruto de sus investigaciones sobre la música prehispánica en México. Estos elementos incluyen patrones rítmicos sencillos, contrastes dinámicos, tímbricos e instrumentales, así como tempos o pulsos regulares. Todo ello surge de la apropiación, abstracción, adaptación y recodificación de estos elementos dentro del lenguaje musical modernista de la época.

Abel García Ayala

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